#El negocio del cine

La transición digital, el desarrollo de nuevos formatos de las salas y la amplia oferta de servicios que ofrecen las cadenas exhibidoras hacen que la industria cinematográfica nacional viva uno de sus mejores momentos. Así el escenario.

La asistencia al cine como parte de las actividades de los mexicanos han visto un cambio radical en la última década y la estabilidad económica genera un ambiente propicio para las inversiones abriendo los caminos para que el negocio, tanto de la exhibición y distribución de películas como el de la producción de cine nacional, tome impulso y se consolide.

De acuerdo a información de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (CANACINE). En el 2013 la industria cinematográfica nacional registró un boom que no vivía desde finales de los años 50 y principios de los 60 con la llanada Época de Oro.

De 2009, la industria elevó su audiencia a cifras que en otra época parecían sacadas de una película de ciencia ficción. En el 2009, la concurrencia per cápita, es decir, el total de boletos vendidos entre los habitantes del país, fue de 1.6 asistentes, para 2012 llegó a 1.9 y en el 2013 se alcanzaron los 2.2 asistentes.

“En 2013 el sector creció 12.6%, gracias a los 257.3 millones de boletos vendidos, que generaron ingresos por 11,911 millones de pesos”. Para el año 2014, se estima que el negocio haya crecido un 15%.

En este sentido, los exhibidores saben que este negocio a más allá de la simple proyección de películas, por lo cual realizan fuertes inversiones en rediseñar sus salas y en estrategias de marketing, como la denominada “experiencia del cine”.

Participación de mercado

Quienes dominan el mercado en México son Cinépolis y Cinemex, con el 96.78% de participación (66.25% y 30.53%, respectivamente); mientras que el restante 3.22% se reparte entre otras cadenas exhibidoras y alrededor de 300 cines y cineclubes independientes. Entre ellos, la Cineteca Nacional que, a casi 40 años de su fundación, es el espacio más visible para la exhibición de películas con pocas expectativas comerciales.

Cinépolis, por su parte, se distingue como la cuarta cadena de cines a nivel mundial y la más grande de América Latina. Al 31 de marzo de 2014 contaba con 3,346 salas digitales en 89 ciudades de la república mexicana, con formatos iMax, Macro XE y 4DX, con una capacidad instalada de 611,310 butacas en total.

Cabe señalar que la empresa inició el 2014 con la noticia de su expansión en Brasil, mediante la compra de Grupo Severiano Ribeiro, exhibidora que tiene el 6% de presencia en el mercado carioca; mientras que Cinépolis es la segunda más importante con una participación del 8}5, por detrás de Cinemark, que tiene el 20% del mercado, sin embargo, el interés de esta firma por mantenerse en la preferencia del consumidor va más allá de la pantalla grande, pues en 2013 incursionó en el segmento de streaming de películas por internet a través de Cinépolis Klic, donde compite con Netflix, América Móvil con Clarovideo y Grupo Salinas con TotalMovie.

Por su parte, Cinemex, concluye en 2013 con 264 complejos, lo que se traduce a 2,309 pantallas en 77 ciudades del país, con una asistencia de 75 millones de espectadores.

Esta empresa ha presentado un crecimiento de doble dígito desde 2008; además, como la sexta cadena de cines más grande del mundo, busca consolidar su posición en la industria de exhibición cinematográfica mexicana, favorecida por la adquisición, en noviembre de 2013, de los 31 establecimientos y 290 salas de Cinemark México, hasta entonces perteneciente a la cadena estadounidense Cinemark Holdings.

“Producción nacional”

México cuenta con una importa capacidad productora y creativa en la industria cinematográfica, que le permite producir enteramente películas nacionales (preproducción, producción y posproducción).

Su cercanía a los Estados Unidos, los variados escenarios nacionales y las destrezas de productores, directores, artistas t técnicos acumuladas en años de experiencia, favorecen su inserción en ciertos eslabones de la cadena productiva del cine a nivel internacional. Además, México es uno de los mercados más importantes a nivel mundial para la exhibición de películas, aunque poco aprovechado por la cinematografía mexicana.

No obstante, la escasez de financiamiento, la gran competencia de las producciones de Hollywood, la falta de iniciativa conjuntas y asociativas entre los integrantes de la industria mexicana, la debilidad normativa y legar que rige esta industria, la falta de políticas públicas integradas que promuevan la producción cinematográfica, y las restricciones a la distribución e internacionalización inhiben la producción de esta industria.

La formación de capacidades nacionales en infraestructura, tecnología, así como capacitación de los recursos humanos en nuevas tecnologías digitales, requieren fortalecerse para lograr mejores resultados en esta actividad. La experiencia de otros países muestrea que el potencial de esta industria puede ser mucho mayor.

La dinámica de este sector a nivel mundial, la potencial de generar un gran número de empleos de buena calidad y posibilidad de que México se integre a los eslabones de la cadena productiva mundial con mayor valor agregado, debería ser un incentivo para que la cinematográfica sea considerada en forma integral y se busquen soluciones al conjunto de los problemas que esta actividad enfrenta.

“De los más de 700 largometrajes entrenados en 2013, provenientes de 22 países, en México se produjeron 126 películas. Tanto el número de asistentes, como la taquilla tuvieron un avance exponencial, pues pasó de 10 millones de espectadores en 2012, a 30.1 millones en 2013; en cuanto a ingresos, el año pasado se facturaron 1,273 mdp, mientras que en el periodo anterior fueron 444 mdp”.

La industria cinematográfica parece estar más allá de las reformas estructurales y el talento avance de la economía nacional. Todo apunta a que la bonanza continuará, a la par de nuevas inversiones y jugadores que buscan su lugar junto a las grandes firmas de este mercado.

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