María teresa Kasuga, industria de juguete mexicano

María Teresa Kasuga es una reconocida empresaria del sector juguetero de su país, dirige la empresa Kay International y es representante de Intex en México.

Hija de migrantes japoneses, heredó muy joven la empresa familiar de juguetes inflables. Aun siendo la menor de seis hermanos, tenía grandes planes para la compañía, quería proyectarla hacia fuera, como una empresa de exportación relevante. Sin saberlo estos planes vendrían acompañados de un fuerte posicionamiento de los juguetes fabricados en México en economías mundiales, como EE.UU. logró adaptarse a la apertura económica de los 90.

Cuando en 1994 en México entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y el país se abrió al comercio proveniente de China, fue María Teresa Kasuga, quien en ese momento era vicepresidenta de la Canacintra (Cámara Nacional de la Industria de Transformación) y vio que en gremios como el juguetero pasaron de ser 365 a 65 empresas. La razón “no éramos competitivos”.

Después vino la apertura comercial y tuvo que luchar contra la entrada indiscriminada de los juguetes chinos de mala calidad. “México no tenía laboratorios de análisis de control de calidad para comprobar cuáles eran adecuados para los niños mexicanos, y nos volvimos el basurero de la industria juguetera para los EE.UU. Todo lo que no podía entrar allá venía para acá", explica Kasuga. Así vio morir varias empresas mexicanas que poco podían hacer ante la competencia desleal “Hubo mucho dumping, había juguetes como las bicicletas que costaban dos dólares. Tuvimos que recopilar facturas y demostrar el daño enorme que se le estaba haciendo a la industria mexicana. Y finalmente, logramos lo que nadie se imaginó: impuestos compensatorios”, cuenta.

Las cuotas compensatorias ayudaron a que las empresas que quedaban se reinventaran y siguieran adelante, mientras otras como Mattel, Hasbro, Lego y Fisher Price vieron en México un país geopolíticamente interesante para establecer sus fábricas y generar empleos. Esto ha dado como resultado que México se convierta en el tercer país productor de juguetes, después de China y Brasil.

Decidió enfocarse en el sector privado para tener mayor control sobre su tiempo y se dedicó a levantar la empresa Kay Internacional cuya fábrica de juguetes inflables se encuentra en Santo Toribio Xicohtzinco, Tlaxcala, donde trabajan 50 personas, y tiene una oficina de comercio internacional en la Ciudad de México, donde laboran 10 personas.

Su mayor reto vino cuando el dueño de la empresa china más grande de juguetes inflables Intex, líder en el mundo, la citó en China y le ofreció dar a Kay Internacional la autorización de vender su marca en México, pero con la condición de que su fábrica “El dueño de Intex me hizo una oferta que también le había hecho a España, Francia y Alemania. Todos le dijeron que sí, Yo le dije que no. Ahí entra la ética personal y no iba a matar mi negocio y dejar en la calle a los trabajadores”, explica Kasuga, quien en esa ocasión tuvo que regresar a México con las manos vacías.

En esa reunión donde estaban empresarios del sector de juguetes inflables de diferentes partes del mundo, recuerda la empresaria, trató de impresionar a su competencia y gracias a su conocimiento de diferentes idiomas se puso a platicar con los empresarios en japonés, alemán, inglés y español. Además conoció a la esposa del empresario chino, quien era japonesa y con quien había estudiado en la misma universidad.

Tres meses después, María Teresa recibió nuevamente una llamada del dueño de Intex. El empresario había cambiado de opinión. Nuevamente se reunieron y acordó con su competencia china ser su representante en México y mantener su fábrica. Esta alianza le ha permitido ir a las feria internacionales de Hong Kong y ver cómo México es un país que fabrica globos, canicas y pelotas y lo hacen muy bien.

La empresaria de origen japonés ofrece tres consejos a los empresarios que quieren sobrevivir en tiempos difíciles:

- Fabricar cosas que nadie construya

- Fomentar el compromiso de los colaboradores

- Puntualidad, honestidad y compromiso en el trabajo